martes, 21 de agosto de 2012

El transporte

En Tokio el transporte es regular y puntual. El primer contacto con él lo tenemos ya a la hora de trasladarnos desde el aeropuerto de Narita al centro de la ciudad. Existen varias posibilidades, pero la más barata es el tren de la compañía Keisei, que tomamos en el mismo aeropuerto (la señalización es buena) y que cuesta 1000 yenes. Los asientos no están numerados y tarda aproximadamente 80 minutos en llegar a la estación de Ueno. De la misma compañía opera también un tren más rápido y con asientos reservados que cuesta 2400 yenes.

Para comprar billete hay máquinas expendendoras en las entradas. Tenemos que tener claro cuánto nos cuesta el nuestro, introducir el importe, retirar el título y pasar el control (no olvidéis recoger el billete de nuevo porque para salir de la estación, en el lugar de destino, tendréis que volver a introducirlo en los rodillos). Puede ser algo lioso saber cuál es nuestro tren y en que vía tenemos que cogerlo. Si tenéis alguna duda preguntad al personal de la estación, su inglés es malo pero os ayudarán.

A la hora de planificar un desplazamiento por la ciudad de Tokio es importante tener en cuenta que operan dos compañías ya que al cambiar de una a otra debemos volver a comprar billete. El sencillo cuesta (agosto de 2012) 160 y 170 yenes según una y otra compañía. En las estaciones hay paneles donde consultar cuánto nos cuesta llegar a un destino determinado. Si no acertáis no importa, antes de abandonar el metro se puede pagar la diferencia en una de las máquinas de ajuste que encontraréis en las salidas.

Los viajeros con jr pass pueden utilizar con él la linea de tren Yamanote que recorre de modo circular el centro de la capital japonesa. Al igual que el metro es muy puntual, pero el billete (si no tenéis jrpass) es un poquito más caro.

Para ir a la isla de Odaiba podemos tomar un monoraíl en la estación de Shimbashi que cuesta 190 yenes y desde el que las vistas son espectaculares.

viernes, 17 de agosto de 2012

La comida

El viajero de presupuesto ajustado puede comer en Tokio un cuenco con arroz o pasta y alguna carne y pescado por unos 800 yenes. El idioma no es problema. Uno se sienta y en la carta hay fotografías de cada uno de los platos. En algunos locales utilizan un sistema de encargo a través de una máquina que se encuentra en la entrada. Uno elige (las fotos son pequeñas en este caso), introduce el dinero y le entrega el recibo al camarero.
Por unos 900 yenes podemos llenar el estómago en un restaurante de sushi giratorio (mis favoritos). En estos los comensales se distribuyen alrededor de la barra circular por la que van pasando los platos que elabora el cocinero y que coloca en una especie de cadena. Cada uno tiene un precio que oscila entre los 125 y los 600 yenes. Al terminar, un camarero hace la cuenta y pagamos en la caja.

En Japón el viajero no se lleva nunca sorpresas a la hora de pagar. La bebida (agua o té) son gratis y los camareros se encargan de que los vasos estén siempre llenos. Si optamos por cerveza o algún refresco la cuenta sube considerablemente (una caña cuesta aproximadamente 600 yenes).

A partir de las dos de la tarde y de las nueve de la noche encontraremos muchos restaurantes cerrados pero los hay en los que podemos comer más tarde, algunos incluso las 24 horas.
Como no, otra opción son las cadenas de comida rápida. Macdonalds está presente en todas partes, Burguer King y KFC también.

Para comer entre horas o para desayunar son una buena opción los supermercados de cadenas como Seven     Eleven, Lawson o Family Market, en los que podemos comprar bocadillos, bollos o platos preparados de comida japonesa, además de refrescos y cafés. También ofrecen brochetas de pollo o croquetas a precios asequibles (300 yenes aproximadamente) y platos de noodles a los que sólo les falta el agua hirviendo (200 yenes).

Es sabido también que las calles de Tokio están llenas de máquinas expendedoras de todo tipo de bebidas a precios razonables (un botellín de agua unos 120 yenes y un zumo o refresco unos 160).

lunes, 28 de mayo de 2012


Mi amigo Saúl y yo nos vamos a Tokio en agosto. Hemos comprado los billetes de avión (Madrid-Londres-Tokio) con British Airways  por algo menos de 600 euros, y tenemos reservada habitación en el Horidome Villa, un hotel que está en el barrio de Nihonbashi, a un precio de 330 euros cada uno por un periodo de doce noches.
El avión nos ha salido muy barato porque lo hemos comprado en febrero comparando precios en kajak.com . El alojamiento lo hemos escogido valorando el precio, los buenos comentarios en trip advisor y teniendo en cuenta  que está muy cerca de una estación de metro (Kodenmacho) y a unos 20 minutos caminando de una de las estaciones (Kanda) de la línea circular de ferrocarril que rodea el centro de Tokio (Yamanote JR).

Estuve en Japón en diciembre de 2007 por motivos de trabajo. Dicen los japoneses que si cuando viajas en el tren bala alcanzas a ver el monte Fuji entre la niebla y las nubes bajas volverás en el futuro al país. En mi caso el dicho popular se va a cumplir y espero volver a verlo, ahora ya más de cerca y con más tiempo libre.

De mi primer viaje he perdido las fotos porque se me estropeó la placa base del ordenador donde las tenía guardadas. Aprendí entonces que es recomendable tener un disco duro externo con las cosas importantes, algo que a día de hoy aún no he comprado. No tengo imágenes, pero recuerdo haber paseado por los jardines del Palacio Imperial y también haber observado, como si estuviese viendo un documental, a los grupos de escolares y turistas en torno al templo Senso-ji, en Asakusa. Me hospedé en el hotel de Shiodome Royal Park (situado en un rascacielos, carísimo, y que no pagué yo) y el barrio con el que más me familiaricé fue Ginza, con sus tiendas de lujo y sus calles peatonales el fin de semana.

Esta vez todo será más austero y más pausado: podré repetir experiencias y también visitar lugares que en mi primer viaje a Japón no pude disfrutar. No he estado en Akihabara (el barrio de la electrónica) y apenas tuve tiempo de visitar Shibuya o Shinjuku. Recuerdo haber paseado entre jóvenes extravagantes en las inmediaciones del parque Roppongi,  y haber visto desde un autobús el hotel en el que Sofía Coppola rodó "Lost in Traslation", pero no me paré  a observar, por ejemplo, la escultura del perrito que día tras día iba a buscar a su dueño a la estación de Shibuya con la esperanza de que volviese del trabajo, algo que nunca ocurrió  porque se había muerto en horario laboral. También espero pegarme el madrugón y visitar el mercado de pescado de Tsukiji.

En 2007 estuve en Kyoto y Wakayama, en el sur de la isla de Honshu. Visité un pueblecito de pescadores y  me acerqué a la zona por la que transcurre el camino de Kumano.  En esta ocasión nos quedaremos en Tokyo y alrededores. Aún no hemos planificado lo que vamos a hacer cada día (nos quedan dos meses para hacerlo), pero queremos verlo todo y hacer excursiones a Yokohama, Kamakura y al monte Fuji.
Ya iremos contando.